La guerra sin cuartel que sostienen hoy los cabecillas del ala napista de la sección 147 del Sindicato Nacional Democrático (ojo: Nacional Democrático) por el control y los huesos sindicales, no es nueva.
La confrontación abierta que sostienen Gerardo Salazar Balderas y Francisco Morales a la vista de todos deja además una verdad inocultable: la falta de capacidad de los delegados de zona que manda el Nacional Minero a Monclova para apacentar a sus ovejas… La estrategia política del Sindicato Minero en Coahuila está tronada, vamos, nunca les funcionó.
Los enfrentamientos entre los cabecillas napistas en el pasado reciente son del conocimiento de la base obrera.
El Coquisador Gerardo Salazar le dio con todo y por la espalda a Miguel Cuellar Castillo para quedarse con el control político del movimiento en la sección 147 y finalmente lo logró.
Manuel Prince hizo lo mismo y por los mismos motivos con Miguel Cuellar, el único líder de la oposición que fue coherente entre lo que hacía y hacía.
Finalmente y con un golpe bajo lo sacó de la jugada con el apoyo del Gordo Javier Zúñiga García.
Lo que irrita hoy a Salazar Balderas, es que Paco Morales se involucró en el movimiento y se montó en la dirigencia utilizando la intriga, la mentira, la difamación y la traición.
Paco Morales nunca arriesgó el físico en las confrontaciones como lo hizo Gerardo.
Hoy, Salazar Balderas es un remedo de líder que llora y se restrega las heridas en las reuniones de los viernes con sus seguidores.
El que a hierro mata, a hierro muere.
En la Sección 288 la situación es un tanto diferente, hay armonía entre los actores Jesús Flores, Alfredo Reina Saavedra y Arturo de la Torre, pero hay una explicación: la influencia que en ellos ejerce el tesorero Nacional José Ángel Hernández Puente.
Pero en el pasado, los transparentes se confrontaron con todo por el control político del movimiento y los recursos económicos que enviaba el Nacional.
Y hubo también sacrificados en aras de una Secretaría General balín.
Con ayuda del entonces Gerente de Relaciones Laborales de Ahmsa Dos, Guillermo Morales Luna, Rolando Nañez Alvarado sacó de la jugada a Héctor Alvizo Vazquez, un obrero limpio y honesto que en verdad defendía la causa de Napoleón.
Alvizo Vazquez fue obligado a renunciar a su plaza de trabajo en Ahmsa, y Nañez Alvarado se convirtió en el Secretario General napista de la Sección 288.
Finalmente a Rolando le aplicaron la misma medicina y fue corrido de Ahmsa injustamente por el mismo Morales Luna.
El que a hierro mata a hierro muere.
Que cosas no?