El presbítero Rogelio Hidalgo Alba, de la parroquia San Martín en Sabinas, Coahuila, habló con sensibilidad sobre el suicidio, una realidad dolorosa que, dijo, “ha estado muy presente en nuestras regiones diocesanas” y que golpea con fuerza a las familias y a la sociedad.
Desde su vocación, el sacerdote señaló que la Iglesia tiene el deber de acompañar a quienes sufren, como lo hizo Jesús en el camino a Emaús, caminando con los que van en la comitiva del dolor. Recalcó que los destinatarios del Reino de Dios son los más desfavorecidos, y que quienes enfrentan tristeza, ansiedad o desesperanza no deben sentirse solos.
Advirtió también sobre una preocupante indiferencia social, generada por el aislamiento digital: “Nos sumergimos en los celulares, en WhatsApp, en redes sociales, y nos olvidamos del mundo real, de mirar y escuchar al otro”.
Pidió estar alertas ante cualquier señal de alerta en nuestros seres queridos, y hacer uso de los servicios de ayuda psicológica disponibles, como líneas de escucha y grupos profesionales de atención emocional.
La familia, dijo, no debe ser indiferente.
