Región Carbonífera, Coahuila.— Más allá de los casi 3 mil millones de pesos que se requieren para sustituir la línea de conducción Aura-Sabinas, el verdadero tamaño del reto está debajo de la tierra: una infraestructura con más de 40 años de servicio que enfrenta un deterioro que ya no puede pasar desapercibido.
El director general de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS) de Coahuila, ingeniero Luis Lauro Villarreal Navarro, explicó que el proyecto técnico para una nueva línea de conducción, de aproximadamente 90 kilómetros, quedó concluido luego de cerca de nueve meses de trabajo especializado.
La actual infraestructura ha cumplido durante décadas con la tarea de llevar agua hacia la Región Carbonífera, pero el paso del tiempo también ha dejado huella. Las condiciones de la tubería, las filtraciones y las fugas representan no solamente un problema de mantenimiento, sino también un desperdicio de un recurso cada vez más necesario para las familias.
En una red de esta longitud, una fuga puede parecer pequeña cuando se observa de manera aislada, pero multiplicada por kilómetros de tubería y por el tiempo que permanece sin ser atendida, representa volúmenes importantes de agua que no llegan a su destino. A ello se suma el desgaste propio de los materiales y la necesidad de mantener una infraestructura que fue diseñada para las condiciones de hace más de cuatro décadas.
Por ello, el proyecto contempla construir una nueva línea con materiales y especificaciones técnicas acordes con las necesidades actuales y con las disposiciones de las autoridades federales, buscando no solamente corregir las deficiencias existentes, sino contar con una infraestructura capaz de responder a las necesidades futuras.
Luis Lauro Villarreal Navarro señaló que la renovación de esta línea representa uno de los principales retos en materia de agua para la Región Carbonífera. La inversión estimada ronda los 3 mil millones de pesos, por lo que será necesario sumar esfuerzos entre el Gobierno de Coahuila, la Federación y los municipios.
La apuesta, explicó, va mucho más allá de reparar una tubería. Se trata de sustituir una infraestructura que ya llegó a una etapa crítica de su vida útil y establecer las condiciones para que la región tenga un sistema de conducción más eficiente, confiable y con menores pérdidas.
El proyecto Aura-Sabinas busca, de concretarse, darle una nueva vida al sistema hidráulico regional y dejar atrás una línea que durante más de 40 años ha cargado con el crecimiento y las necesidades de la Carbonífera.
